Ponerse la mascarilla delante de un familiar no es desconfianza, es que le quieres. Y él lo sabe

Debido a la pandemia que azota al mundo entero, uno de los mecanismos de defensa para protegerse del virus es la mascarilla. Un accesorio que ha tomado mayor relevancia este año, más que todo porque se ha vuelto tanto en necesario como obligatorio. Claramente, el mundo está adaptándose a una nueva realidad, donde lo común es hablar tapándose la cara con una mascarilla. Es en este punto donde se debe dejar claro que ponerse este accesorio delante de un familiar no es desconfianza.

Las mascarillas llegaron para quedarse

Existen personas que apoyan la posición de Emilio Calatayud, al decir que los españoles por lo general son de mayor contacto físico que en otras naciones. Por tanto, el uso de la mascarilla no solo cambia la presencia de la persona, sino también la manera de comunicarse.

Sin duda alguna, es un cambio rotundo, uno donde no deja cabida para los abrazos o los besos. Sino todo lo contrario, saludos de más de un metro de distancia. Al igual que Emilio ha expresado esta opinión. Tanto el como otras personas, afirman que es uno de los accesorios que han llegado para quedarse, por lo menos por un tiempo.

Ponerse la mascarilla delante de un familiar no es desconfianza

Puede resultar difícil y complejo adaptarse a utilizar la mascarilla. Aún más cuando se visitará a un familiar o un amigo cercano. El primer pensamiento, con el cual Calatayud expresa esta situación, es qué pensará su familia o sus amigos al verlo con mascarilla. Seguramente que desconfía de ellos.

Es comprensible tener este pensamiento, porque como se decía es un accesorio al cual la sociedad todavía no se ha acostumbrado.

No significa desconfianza

Para solucionar el conflicto interno que puede generar el uso de las mascarillas en un lugar cerrado, con personas cercanas como familiares y amigos. Se debe de tener en cuenta, que el utilizar mascarillas delante de ellos, o colocársela para comunicarse con ellos, no es sinónimo de desconfianza; todo lo contrario es protección para todos.

En algunas regiones del territorio español, se ha vuelto a instaurar el uso obligatorio de mascarillas. Como es el caso de la Comunidad de Madrid y en Andalucía.

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